Me muero por... IX


...dejar de sentir que cada gota de lluvia corroe mi piel.

¿Cómo se hace un revuelto de huevos y papas?


Intentando hacer una tortilla... xD

¡Ya estoy por fin instalada!
La verdad es que todavía ando un poco fuera de lugar, pero es lo normal, ¡sólo llevo aquí dos días!
Tengo que acostumbrarme al microclima nuevo (no ha parado de llover), a la nueva calle (debajo están los bares, toda una tentación y un generador de ruidos), nueva casa (aquí no está mami preparando el almuerzo cuando llegas al mediodía), nueva habitación (el doble de grande que la mía, me sobra muuuuuuuuuucho espacio) y a los nuevos olores... ¡Sí! Nuevos olores...

Y es que soy la maniática de los olores por antonomasia. Cuando llegué la habitación olía a pies sudados y me daba un asco tremendo. Tras limpiar a fondo y sacar todo el polvo acumulado (se ve que la antigua chica no sabía lo que era un escobillón) encendí dos varitas de incienso para ver si ese pestazo salía de las paredes.
Bueno, entre eso, el friegasuelos, el ambientador y mi perfume creo que ha ido desapareciendo un poco más...

La verdad es que miro a mi alrededor y lo veo todo tan... vacío, que es deprimente ¡Tendré que ir haciendo de las mías para darle un poco de vida y color a esto!
... dos telitas de colores colgando, unas mariposas, unas flores de plástico que no se me mueran...
¡Y listo!

Respecto a las compañeras, pues es un poco pronto para dar opinión. Sólo conozco a una de ellas porque las demás están de "minivacaciones" durante esta semanita de cambio entre cuatrimestres. Vamos a ver que tal...

Mi gran reto: los fogones.
Todo el que me conozca sabe que en la cocina no soy ninguna crack. Hoy mismo tenía todo preparado: papas, cebolla, pimiento, perejil y huevos. Quería llamar a mi madre toda orgullosa diciéndole que por fin había conseguido hacer una tortilla decente ¡Pero no!
Hice todo lo que pude, intenté por todos los medio que sobreviviera, hasta el final... pero eso de darle la vuelta a la tortilla me viene muy grande todavía. Murió. Se deshizo. Quedó convertida en un simple revuelto de papas y huevo... Pobrecita. Creo que debo seguir practicando.
Bueno, por lo menos esta vez le puse aceite a la sartén xD

El siguiente reto será ganarle la pelea a ONO para que nos cambie el router, porque el wifi va y viene cuando le sale de los mismísimos...

Balance del día: Laguna 2 - Alury 0
  1. Llevo un día aquí y ya destrocé un paraguas ¬¬
  2. Intentando tirar el paraguas al contenedor resbalé y me tuve que agarrar a él para no caerme... vamos que me puse perdida de restos de basura ¬¬ ¬¬

Fin del primer cuatrimestre


¡Al fin! Pensé que este día no llegaría. Lo veían taaaaaaaaan lejano hace dos meses... Pero hoy, tras pasar una noche aguantando el pedo de todos mis compañeros de facultad (yo estaba muy sobria y decente sólo porque estoy medicada, porque sino hubiera estado igual), ¡soy libre!

Bueno, libre este fin de semana, que el lunes ya empieza el segundo cuatrimestre y tengo que ponerme las pilas. Vamos a ver, de aquí a una semana, cómo fue el balance de éste que acaba de terminar (pero ya sé yo que fue muy muy muy malo).

Cambio de cuatri y cambio de hogar. Ya el año pasado estuve viviendo en La Laguna, más cerca de la facultad y de todo el ambiente universitario. Pero tras la experiencia traumática (que muchos ya conocen) con mi antigua compañera de piso... este año había decidido quedarme en mi casa. Las largas colas de dos horas, el tener que despertarme a las 6, el llegar siempre tarde a clase, coger otra caravana al volver... han hecho mella en mí y he decidido volver a probar suerte con otro piso nuevo. ¡Ya les contaré que tal!

Por eso, ahora me toca mudanza y organización...

Les dejo por aquí el vídeo de Kings of Leon un grupo que conocí gracias a Spotify (por cierto, si alguien quiere invitaciones, por aquí tengo un par de ellas... ¡que me lo comunique!).


El cuatrimestre del Harrison


¡Menuda mierda de cuatrimestre!

La verdad es que me está yendo bastante mal; por culpa, en parte, de los cambios de planes a última hora...
Se me han trastocado los calendarios y, como no saque adelante este último examen, me da que no voy a aprobar ni el recreo. ¡Qué bajón, Dios mio!

No quiero ponerme a pensar ahora mismo en lo que ha salido mal y en lo que puedo hacer para que esto no vuelva a ocurrir porque me deprimiría más... ya tendré tiempo para reflexionar después de terminar con todo.

A pesar de esto, estos días he descubierto mis limitaciones (que no son pocas). Algunas de ellas...
  • No puedo estudiar después de cenar... es ponerme a hacer la digestión y empiezo a quedarme frita.
  • Mi cerebro anda muy espeso por las mañanas ... por eso desde que suena el despertador hasta que soy capaz de sentarme a estudiar deben pasar, como mínimo, una hora y media.
  • Tengo memoria de pescado ... soy nula en memorizar listas y clasificaciones (con sus excepciones, por supuesto).
  • Los subrayadores fluorescentes de colores no me sirven de na' ... donde esté mi boli VERDE ESPERANZA DE APROBAR, que se quite todo lo demás.
  • Los vaqueros, medias, zapatos, etc. me incomodan muchísimo ... no hay nada en esta vida como pegarte casi un mes en casita con el pijama puesto y las pantuflas.
  • Necesito estar abrigada, ¡nada de pasar frío! ... ya sea en casa o en la biblioteca (aquí hay que sumarle las corrientes de aire que hay en La Orotava o el aire acondicionado en pleno enero de la Facultad de Medicina de la ULL).
  • Moño, moño y moño ... vamos, que siempre me pego el primer mes del año sin ver un peine, ¡el pelo recogido!
  • La música, cuanto más lejos, mejor ... no soy capaz de asimilar todavía cómo la gente puede estudiar con el iPod puesto.
Disculpen mi ausencia estos días... ¡volveré pronto! No muy animada con los resultados, pero volveré.



P.D: una anécdota del día de reyes que creo ya he contado a muchos...

Los regalos de mi abuela durante estos últimos años han sido algo peculiares: hace dos años, una cubertería; el año pasado, una vajilla. Por eso, cuando el otro día apareció con una caja de una freidora no me extrañó nada.
Para mi sorpresa, dentro de la caja habían los dos tomos de un libro de medicina interna que me hacía falta, el Harrison. ¡Menuda carita de felicidad la mía!

La gracia de la historia fue lo que me contó después mi abuela: ella, para acordarse del nombre del libro, llegó a la librería pensando en la serie "Los hombres de Harrison" (Harrelson, para el resto de personas del mundo mundial, la pobre con esto del inglés...). Su mente le jugó una mala pasada cuando, al pedirle el libro a la dependienta, soltó por su boquita que "buscaba el libro de medicina interna de los hombres de Harrison". Vamos... ¡todo un momentazo!

Después de que nos contara la historia mi padre y yo (haciendo los payasos, como siempre) nos sacamos una foto para no olvidarnos xD


He terminado con la tradición familiar

Ayer fue el cumpleaños de mi bisabuela (ya he hablado sobre ella en otra ocasión, qué crack es esa mujer). ¡¡¡Nada más y nada menos que 89 años!!!
Mientras nos comíamos la tarta empecé a reflexionar... ¡he roto la tradición familiar!
Todas las mujeres de mi familia se han casado muy jóvenes; vale que eran otros tiempos, pero, mi madre tiene sólo 41 años y lleva casada ya 25.

...hagan cálculos...

...venga, más rapidito...

...casi...

...¡ay! ¡ese cálculo mental!...

...anda, venga, saca la calculadora del móvil...

¡¡¡Sí, señores!!! ¡¡¡Mi madre se casó con 16 años!!!

Yo no sé cómo mi abuela, con lo moderna que es (o que se ha vuelto) pudo dejar que mi madre, en 1985, se casara con 16 años. Que no estoy hablando de 1940... ¡1985!
Ésta es la razón por la que vivimos las cuatro generaciones en casa: todas han tenido mucha prisa por casarse, formar una familia, tener hijos, nietos, bisnietos...
Tuvo que llegar la niña y terminar radicalmente con la tradición. ¡Que sí! Que todo ha cambiado, que yo estoy estudiando... pero tengo un montón de conocidas que ya andan con el carrito del bebé por el barrio o que preparan una boda inminente, ¡y tampoco es que me lleven mucho más de dos años!
Sé que cada cual es un mundo y hay miles de circunstancias distintas pero, ésta que está aquí no va a sucumbir por muchas cuberterías, vajillas y críos que quieran encasquetarme...

Aunque me da la espina que la situación se volverá a repetir, no por mi parte, sino por otra rama muy cercana de la familia. Me daría algo de pena, pero si ella es feliz así... yo también.

P.D: no sé si debería haber escrito esto... dicen que quien escupe hacia arriba...

Cafe Alba

Sobre el Acantilado de Martiánez en el Puerto de la Cruz se encuentra esta cafetería alemana por la que hago mi aparición cada vez que necesito "tomar el aire".
Tiene unas vistas espectaculares de todo el Puerto desde su terraza y está situada en una zona muy tranquila. Su camarera es una señora alemana que no habla mucho español pero es muy simpática y agradable.
Ideal para tomarte una copa de helado en verano. Perfecto para esos cafés en pleno invierno.


Cafe Alba: Calle Pitera 5, Puerto de la Cruz (922371054)

Cosas que pasan...

Estos días he estado ausente porque me enfadé con el mundo a causa de muchas cosas: cosas que caen por su peso, cosas que se desequilibran cuando menos te lo esperas, cosas que regresan, cosas que se van, cosas injustas, algunas previsibles, otras inimaginables, cosas grises tirando a negras, cosas que no tendrían que afectarme pero que igualmente lo hacen, cosas importantes y algunas tonterías...

Vamos, que han llegado todas juntas y no estaba preparada... ¡Pero hay que seguir!



"...y dejar de mirar al techo mientras piensas lo gilipollas que has sido durante tanto tiempo. Que no ha sido tiempo perdido, ni malgastado... sólo ha sido una etapa de ceguera, de venda en los ojos. Ahora parece que ha amanecido y que la luz te invade la retina, las ideas y, poco a poco, el ánimo. Levanta, péinate, ponte tu camiseta de The Police, tus viejos vaqueros y vete a sentir la arena fría de enero bajo tus pies. Y ahora sí, mira al techo azul. Con sus nubes. Y flota, flota como ellas."
Related Posts with Thumbnails